El nombre Japón, Nippon/Nihon /日本 significa literalmente el lugar desde donde sale el sol. El carácter 日 es la evolución de un círculo con un punto central que representa al sol, y 本 representa la raíz de un árbol y también tiene el significado de origen. Origen, donde todo empieza y el sol que con su movimiento, todo lo ilumina.
No puedo desligar este significado, de mi propia experiencia del país. Mi visita a Japón supuso el origen de pensamientos, sentimientos y aprendizajes que más adelante han supuesto crecimiento e iluminación personal y un gran sentimiento de renovación intelectual.

Lo primero que me llamó la atención, fue su manera de moverse y expresarse, sus gestos dulces, pero claros, su simpatía desenfadada, pero reservada. Me enseñaron que menos es más y que no siempre hay que mostrar todas las cartas que uno tiene en su baraja.
Se puede intuir un futuro avanzado al resto, y sí que van por delante en el tiempo! porque si aquí es viernes, allá  ya están en sábado por la mañana. Y realmente si encontré un sentimiento en varios momentos, de que ellos ya saben algo, que desconoces, pero que se reservan para ellos mismos. Es el misterio que envuelve Japón, entre cortinas de seda y té humeante que a veces entorpecen el discernir entre sueño y realidad.
A pesar de la pionera modernidad, preservan y han adaptado con mucho amor la tradición. Su minimalismo les ayuda mantener durante siglos lo que realmente merece la pena, pero también a rechazar, para poder avanzar liberados de toda carga hacia un futuro que se refleja su creatividad y capacidad de sorprender al mundo.
En la gastronomía, disfrutar el camino, disfrutar el proceso de elaboración, así como de degustación, tiñe las comidas con matices de ritual. Y por la noche, Tokio, la capital, te transporta a una poesía onírica llena de luces de neón y romanticismo pop.
Japón sigue siendo, para los que no lo conocen, ese secreto, esa flor en capullo, que deseamos ver abrir, pero que reserva su explosión de belleza solamente para cuando llega el momento que el destino determina. 





 




 

A pesar de la pionera modernidad, preservan y han adaptado con mucho amor la tradición. Su minimalismo les ayuda mantener durante siglos lo que realmente merece la pena, pero también a rechazar, para poder avanzar liberados de toda carga hacia un futuro que se refleja su creatividad y capacidad de sorprender al mundo.